ALEMANIA

BERLIN

Para este viaje por Alemania habíamos comprado por internet con 3 meses de antelación, un pase de tren en DB (empresa de trenes de Alemania) para 5 días, con el fin de recorrer el norte y finalmente llegar a Berlin. Esta empresa no ofrece la impresión de billetes por internet, si no que los envía hasta el país de origen (¿en esta época de lo virtual? es increíble!). Pues debo decir que iniciamos nuestro viaje y el billete nunca llegó. Regresamos a Colombia a mediados de agosto y dos meses después lo recibí. Ni decir lo difícil que fue recuperar el dinero, el centro de atención en Alemania no da solución, tuve que enviar alrededor de 6 correos electrónicos y una carta desde mi país para que finalmente me reintegraran los 340 euros de los dos billetes. Realmente sale más barato comprar el pase de tren, que cada tiquete por aparte, pero creo que es mejor hacerlo a la llegada al país, no por internet. Afortunadamente encontramos Flixbus que suplió nuestra necesidad de transporte.

Llegamos a Berlin en bus procedentes de Hamburgo, después de un viaje de tres horas y media con un costo de 12 euros el billete, muy barato con relación al tiempo del recorrido. Ya que era tarde en la noche, en la estación central de buses (ZOB) tomamos un taxi que por 35 euros nos condujo hasta nuestro hotel, Hilton Berlin. Muy cómodo, con ubicación excelente, frente a la plaza Gendarmenmarkt, cerca de todo y con estación de metro en la esquina.

En la mañana nos dirigimos hacia la Puerta de Brandeburgo donde nos unimos al free tour de Sandemans, en un recorrido por la zona del Mitte y los monumentos más representativos del área.

Es una ciudad de 3 millones de habitantes, fascinante, con diversidad de culturas, ambientes para todos los gustos, arte y cultura, historia, música, arquitectura, etc., y donde siempre está presente la memoria de la época Nazi en museos, monumentos, edificios, lugares, etc., para que nadie olvide este período oscuro del país y como ellos dicen, no vuelva a repetirse.

Fue la capital del Reino de Prusia y al fundarse el Imperio Alemán en el siglo XIX, quedó como capital de éste. Durante la segunda guerra mundial fue escenario de varios eventos protagonizados por Hitler, al igual que del gran bombardeo hecho por las fuerzas aéreas de Estados Unidos e Inglaterra, que prácticamente destruyó la ciudad. Al finalizar la guerra y quedar dividido el país en dos repúblicas, la Alemania Federal tomó como capital a Bonn y la República Democrática, bajo el dominio de los rusos quedó con la zona este de Berlin como sede del gobierno. Finalmente, en 1989 cayó el régimen, se unificó la ciudad y retomó su rumbo como capital de la república.

Moverse en Berlin es fácil, tiene muy buen sistema de transporte, metro, tranvía, buses. Nosotros compramos un Berlin pass, (23 euros) que te permite usar cualquier medio de transporte ilimitadamente incluyendo el tren de cercanías a Potsdam. También existe la Welcome Card, que ofrece además de transporte, entradas a los museos. Si la compras o no, dependerá del número de días que vayas a estar y los museos que escojas visitar.

QUÉ VER EN BERLIN

Avenida Unter der linden (bajo los tilos): Esta avenida de 1.5 kilómetros recorre la ciudad desde la Puerta de Brandeburgo hasta el puente que comunica con la Isla de los museos, A lo largo de ella encontramos la Universidad Humboldt, las embajadas de Francia y Estados Unidos, la Catedral, y la Opera estatal. Al inicio está la Plaza Paris, zona peatonal que enmarca la Puerta y almacenes, terrazas y restaurantes a los lados.

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Foto de Axel Mauruszat

Puerta de Brandeburgo: Es el punto más emblemático y representativo de la historia de la ciudad. Fue construida por Federico II de Prusia para celebrar el acuerdo con Gran Bretaña y los países bajos luego de una guerra. Consta de varias columnas dóricas que soportan el arco sobre el cual está la cuadriga (carro tirado por cuatro caballos) con la diosa griega de la Victoria en su interior. Al lado izquierdo se encuentra la oficina de turismo.

Se conoce como la Puerta de la unidad alemana. En la época Nazi la puerta estaba en el límite de las dos áreas de la ciudad separadas por el muro, así que no pertenecía ni a uno ni a otro régimen. Cuando cayó el muro de Berlín, fue el punto donde una multitud de alemanes se reunió a celebrar la unificación del país. Hoy en día hay allí todo tipo de eventos, conciertos, manifestaciones, etc. Durante nuestra estancia tuvo lugar la marcha gay, que es la más grande celebrada en el mundo.

Parlamento Alemán o Reichtag: Es el sitio de reunión del parlamento federal. El antiguo edificio del siglo XIX  fue destruido en la segunda guerra mundial y reconstruido luego de la reunificación alemana, cuando la capital de la nueva república federal se trasladó a Berlin. Además de tener una bonita fachada copia de la anterior, lo más llamativo es su gran cúpula en vidrio construida por Norman Foster.

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Foto de Jürgen Matern

Vale la pena hacer la visita, es gratuita y muy organizada. A la entrada te dan una audio-guía que se activa al momento de ingresar a la cúpula, ella va describiendo la historia y organización del edificio de manera muy interesante. Se tienen unas vistas de la ciudad de 360 grados. Puedes salir a la terraza y lograr buenas fotos y en verano apreciar los atardeceres, ¡son preciosos! El centro de la cúpula hacia abajo es vacío así que desde allí se divisa la sala de reuniones. Está rodeado por una mesa circular con fotos que describen reuniones y momentos históricos vividos en el parlamento desde la época de fundación de la República.

Para la visita, se debe reservar en la página web del parlamento, donde te piden los datos personales y fecha en que se desea la visita. Ellos asignan el día, que no siempre es el que uno solicitó y si tienes buena suerte, te puede tocar no solo la visita a la cúpula si no una visita guiada por todo el edificio. Una vez solicitada, unos tres días después te envían un correo electrónico con la información, que debes llevar el día asignado.

A un costado, en la misma zona ser encuentran los nuevos edificios de los ministerios y la residencia del Canciller.

Monumento al Holocausto: Construido en 2005 en homenaje a los judíos asesinados por el régimen Nazi, es una serie de más de 2.700 bloques de cemento de diferentes alturas, ubicados en hileras con pasillos, que representan las tumbas de los judíos asesinados por los nazis. Bajo ellos hay un museo de la memoria del holocausto, de entrada gratuita. Se recomienda no sentarse en los bloques, es considerado falta de respeto, sin embargo, vi turistas inescrupulosos (¿o maleducados?) haciéndolo.

Iglesia del Kayser Guillermo: Esta iglesia barroca del siglo XIX fue bombardeada en la segunda guerra mundial, quedando en pie solamente su torre. Para conservar la memoria de lo nefasta que puede ser la guerra, nunca se quiso reconstruir. Al lado hay una pequeña iglesia en estilo moderno. Se encuentra en la Kurfursterdam, la segunda gran avenida de Berlin, donde se hay almacenes de las grandes marcas, terrazas, restaurantes y cafés.

 

Bebelplatz: Muy cerca de la Puerta de Brandeburgo está esta gran plaza donde confluyen la Universidad Humboldt, la más antigua de Berlin, la Opera estatal, la Iglesia católica de Santa Eduvigis del siglo XVII,  monumental en su construcción y la Biblioteca Nacional frente a la cual vemos un sitio en el piso cubierto por un cristal, que recuerda la quema de libros hecha por los nazis en 1933.

Gendarmenmarkt: En mi opinión la plaza más bonita de la ciudad. A un lado encontramos la Iglesia Francesa y en el otro costado la Iglesia Alemana, iguales en su diseño. Ambas, además de su función religiosa, alojan el Museo de los Hugonotes la primera y la segunda el Museo de la democracia alemana.  En el centro de la plaza, está la sede de la Konzerthaus de Berlin, el edificio original del siglo XIX, fue restaurado después de la guerra.

Potsdamerplatz: La antigua plaza comercial y de negocios fue destruida totalmente en la segunda guerra. Por ella pasaba el muro que dividía la ciudad, convirtiéndola al igual que la puerta de Brandeburgo, en terreno de nadie. Hoy el área está ocupada por edificios modernos entre los cuales se destaca el Centro Sony y la sede de Mercedes Benz.

Alexanderplatz: Es el sitio de reunión de los berlineses, permanentemente está colmada de locales y turistas que ocupan un sinnúmero de restaurantes, bares y cafés; hay también mucho comercio. Aquí están la Torre de la televisión que en lo alto tiene un restaurante giratorio y el famoso reloj que da la hora de todas las capitales del mundo. Sus edificios son modernos. Cerca encontramos:

Checkpoint Charlie: Era uno de los puntos fronterizos entre las dos áreas de la ciudad. Tiene una réplica del cartel que anunciaba “está dejando la zona americana”. Se dice que Charlie fue el último guardia del sitio (creo que esto más bien es anecdótico). Allí hay un museo alusivo al muro que muestra videos y fotos que narran historias de quienes trataron de huir del este trepando el muro.

Rotes Rathaus: Llamado así por su construcción en ladrillo rojo, data del siglo XIX. Es la sede del alcalde de Berlin.

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Iglesia de Santa María: del siglo XII, inicialmente católica y luterana después de la reforma protestante. Es pequeña y sobria, lo que más me gustó fue este hermoso pesebre tallado en madera.

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Isla de los museos: Es una isla en el río Spree, donde se ubican los más famosos y valiosos museos de Berlín (en la ciudad hay más de 200) al igual que la Catedral. Nosotros visitamos los que más nos interesaban:

         Museo de Pérgamo: La sala más famosa es la que aloja el Altar encontrado en esta ciudad turca, que parece ser parte de un templo del siglo II, dedicado probablemente a Zeus o Atenea. Fue descubierto por un arqueólogo alemán en el siglo XIX y traído en partes para su reconstrucción e instalación. Lo conocí hace algunos años que estuve en Berlin, pero en este viaje no estaba abierta la sala al público, por motivos de restauración.

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Pasamos luego a otra sala donde está la Puerta de Isthar: Su nombre hace honor a la diosa y era la puerta de entrada al templo del dios Marduk en Babilonia, está hecha en cerámica azul y con figuras de leones, dragones, tigres, toros en color amarillo, data del siglo VI a.C.

A continuación, en este mismo salón está la denominada Procesión, una avenida que llevaba al templo mencionado atrás, que en la parte baja de sus altos muros tiene ladrillos en cerámica azul y figuras de leones de tamaño casi natural. Al fondo vemos la fachada de la sala del trono del rey Nabucodonosor II.

Puerta del mercado de Mileto: Data del año 100 d.C y fue descubierta por arqueólogos alemanes a principios del siglo XX en la antigua ciudad en la costa turca, sus columnas son en estilo romano y dicen que fue construida en tiempos del emperador Trajano. Frente a ella vemos un gran mosaico en honor a Orfeo que data de la misma época y una especie de palco donde se han situado esculturas griegas.

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Subiendo al segundo piso, entramos a través de una puerta que exhibe unos inmensos toros alados con cabeza humana,  parte de un antiguo palacio asirio; en el interior hay sarcófagos, estatuas, y figuras de arte persa, babilonio, turco, etc.

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Museo de arte islámico: en el tercer piso está este museo cuyas piezas más destacadas son:

El Salón de Aleppo: una sala en cuyas paredes están incrustadas puertas y paneles en madera decorada en rojo y con pinturas que representan escenas de la vida en los palacios.

La fachada del palacio del califa de Mshata (Asia central): Un enorme muro en piedra, de 47 metros de largo por 5 de alto, regalo del sultán otomano de la época, al Kayser Guillermo II, que dio origen a la fundación de este museo.

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Museo nuevo: Está dividido en la sección egipcia, historia y prehistoria de la humanidad y una colección de antigüedades. La joya de la corona es el Busto de Nefertiti que ocupa el lugar de honor en una urna de cristal. Adicionalmente hay momias, sarcófagos, pequeñas figuras humanas, objetos egipcios y esculturas grandes de personajes de la época faraónica.

La entrada a estos museos cuesta 12 euros cada uno. Es importante madrugar, pues se forman grandes filas para la compra de los billetes al igual que para el ingreso, pero bien vale la pena la visita.

Catedral de Berlin: Situada en la parte norte de la Isla de los museos encontramos esta monumental iglesia evangélica, cuya cúpula verde se puede divisar desde varios sitios de la ciudad. El ingreso cuesta 10 euros.

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Quedó semidestruida en los bombardeos de la segunda guerra y fue restaurada en los años 70 del siglo pasado. Era la iglesia de la corte pues el palacio real quedaba a un lado de ella, es por esto que frente al altar en una segunda planta, está el sitio desde el cual el kayser y su familia asistían a los ritos.

Su interior circular, es lujoso y conserva el altar original en mármol. La cúpula principal está decorada con escenas bíblicas y la que se encuentra sobre el altar, en yeso y pan de oro. Se puede subir a la cúpula completando 270 escalones, para obtener vistas de 360 grados de la ciudad, el ingreso cuesta 5 euros.

En la cripta se encuentran las tumbas de la familia Hohenzollern.

East side Gallery: Es la más larga extensión del muro de Berlin que aún subsiste, a lo largo de 1.3 kilómetros hay una galería de grafitis pintados por personas de todo el mundo entre 1989 y 1990, que muestran escenas propias de la época, del régimen y la más famosa, el beso de Breschnev con el canciller alemán Honecker. En 2009, debido a su mal estado fue restaurado. Aquí está también un museo privado que ilustra sobre la era posterior a su construcción,  hasta la caída.

Tiergarten: Es el pulmón de la ciudad, en sus 205 hectáreas de extensión hay un sinnúmero de senderos para caminantes, trotadores y ciclistas. Tiene diferentes jardines y hay amplios espacios para picnics. En la época del imperio, era el coto de caza del emperador, durante la guerra sus árboles fueron quemados casi en su totalidad y luego de ella utilizados como leña para calefacción en invierno. Hoy en día está colmado de vegetación. Si visitas el parque y terminas cansado, para el regreso puedes tomar un bicitaxi que además de llevarte a tu destino, te hace un pequeño recorrido por su alrededor y te cuenta historias de la ciudad.

Columna de la Victoria: Construida en el siglo XIX, conmemora el triunfo del imperio de Prusia en diferentes batallas al igual que la derrota de Francia por parte de Alemania en la segunda guerra. Tiene 69 metros de altura al final de los cuales está el ángel de la victoria. La columna está hecha en 4 bloques de cemento adornada con cañones dorados. Está ubicada frente al Tiergarten en una glorieta en la que confluyen cuatro avenidas.

Palacio de Charlottenburg: Su construcción se inició en el siglo XVII como residencia de verano de los príncipes electores de Prusia y se fueron haciendo ampliaciones por parte de cada heredero de la corona, hasta el siglo XX. El que vemos hoy, es una reconstrucción fiel del antiguo destruido casi en su totalidad durante la guerra. El ingreso cuesta 14 euros y pueden visitarse distintas salas, dormitorios, la capilla de la corte, el gran salón dorado, etc. Su alta cúpula y el amplio patio de entrada le dan un aire de poder similar al del Palacio de Versalles. En la parte de atrás están los inmensos jardines, que hoy en día son utilizados por sus habitantes como sitio de paseo y caminatas.

Barrio judío: De este barrio visitamos solamente la zona de la Sinagoga. Algo que nos impactó bastante, fue el control del sitio por parte de la policía; el exterior está acordonado y está prohibido caminar por su frente. Tiene una cúpula muy alta y dos torres a los lados, decoradas en dorado. La Noche de los cristales rotos fue incendiada por los nazis y luego bombardeada durante la guerra. No se puede ingresar.

Este fue pues nuestro recorrido de 5 días por esta ciudad tan diversa, que en cada sitio respira la memoria del período nazi y la sombra de la guerra como algo que nunca puede volver a ocurrir. Hay estatuas y esculturas de todo tipo por donde vayas. Es muy agradable darte un paseo en barco por el río Spree y divisar la ciudad desde allí. Un consejo muy importante: ¡Ojo con las bicicletas! Son las reinas de la ciudad y sus conductores muy agresivos, creo que no tienen problema en atropellarte.

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