IRAN 09/2017

ISFAHAN

De Yazd, continuamos por la carretera del desierto rumbo a Isfahan.

Allí nos alojamos en el hotel Sheikh Bahaei, tres estrellas, normalito sin grandes lujos, económico (75 euros la noche), muy bien ubicado, cerca de la plaza Naghsh-i Jahan y las principales atracciones de la ciudad.

Isfahan, fue habitada desde el tercer milenio A.C. por tribus arias quienes se asentaron al borde del rio Zayandeh. En el siglo V A.C. el imperio Aqueménida la designó como su capital de verano y tuvo casi un siglo de esplendor hasta la invasión de los árabes, quienes la dominaron durante 300 años. Fue la capital del imperio Samánida y pasó luego por manos de los mongoles y timúridas. En el siglo XVI durante la dinastía de los Safávidas, el Shah Abbas inició el desarrollo de la ciudad, construyendo plazas, puentes, parques, mezquitas, madrazas y su gran plaza Naghsh-i Jahan, considerada el centro del mundo. Es la ciudad natal del poeta y matemático Omar Jayyan.

Actualmente es la tercera ciudad de Irán y su principal industria es la textil en la que se trabaja el algodón, la seda y la lana.

Llegamos a eso de las 4 de la tarde y una vez registrados en nuestro hotel, salimos muy ilusionados a ver los famosos Puentes sobre el río Zayandeh. Oh! desilusión, los puentes son hermosos pero el río no existe! La razón: es desviado para regar los cultivos de pistachos de Kerman, que representan un ingreso importante para el país.

Sin embargo como dije los puentes son imponentes y hermosos. Hay 10 a lo largo del río de los cuales los más antiguos son el Seh Pol del siglo XVI construido por Abbas I, con 33 arcos y el Khajoo del siglo XVII. Ambos en dos niveles, por el más alto pasaban los carros de caballo y por el inferior las personas. Hoy solo se permite el paso de peatones.

Tienen una hermosa iluminación nocturna y son el punto de reunión de los locales en las tardes, quienes se sientas en sus nichos a conversar, cantar y caminan de un lado al otro. Se ven familias, jóvenes y personas mayores, observando el atardecer y departiendo en grupos. El Khajoo tiene en su segundo piso pabellones decorados con cerámica en el arco y frescos en sus paredes.

En Isfahan está el mayor asentamiento de ortodoxos armenios de Irán, llegaron allí en el siglo XVII cuando su tierra fue invadida por los turcos otomanos. Tienen allí su propio barrio llamado nueva Jolfa en recuerdo de su ciudad natal y conviven en armonía con los iraníes musulmanes.

La catedral de Vank construida a su llegada a Irán a finales del siglo XVII, tiene una arquitectura mezcla de mezquita de la época e iglesia armenia. Se ingresa a un patio a través de una torre alta de ladrillo con un gran reloj. Allí encontramos el campanario, el edificio del museo armenio, la sede del arzobispo ortodoxo armenio, oficinas y alojamientos para visitantes. Tiene una cúpula en ladrillo descubierto. Su interior es deslumbrante, todas las paredes pintadas con pasajes del antiguo y nuevo testamento de piso a techo. Dicen que en su altar se encuentra una reliquia de José de Arimatea. Sobresale también el púlpito con una pequeña cúpula y torre y su decoración en colores. Esta catedral es sitio de reunión de los ortodoxos iraníes en fechas especiales de su religión.

Pasamos luego al Museo armenio donde podemos apreciar elementos de su cultura, vestidos típicos de hombres y mujeres, cruces talladas en madera, mitras o bonetes pertenecientes a antiguos patriarcas y un sinnúmero de fotos y memoriales en recuerdo de las víctimas del genocidio armenio practicado por los turcos en 1915. Igualmente, una urna que contiene restos humanos de la masacre y la primera imprenta de Irán en la que el patriarca del siglo XVII imprimió la biblia.

Plaza Naghsh-i Jahan: Declarada patrimonio de la humanidad, fue construida por Abas I en el siglo XVII. A ella se accede a través callejones donde hay barrios antiguos cuyas casas en su primera parte, a la entrada, tienen un lugar para los invitados, al fondo se encuentra la vivienda propiamente dicha y cuentan con sótanos frescos adaptados para vivir durante el verano.

Esta hermosa plaza de medio kilómetro, está rodeada por una gran galería de dos pisos, el primero terminado en arcos persas y el segundo con balcones, hoy aloja el bazar de Isfahan, verdaderamente el más bonito, organizado y variado que he visto en este viaje. En medio de ella hay una gran fuente rectangular, y áreas cubiertas de prado o césped. A un costado vemos el Palacio de Ali Qapu, en el lado sur se halla la Mezquita del Imam y frente al palacio, la Mezquita del jeque Lotfollah. Todo este conjunto fue declarado patrimonio de la humanidad.

Palacio de Ali Qapu: Construido por el shah Abas para recibir embajadas de otros países y visitantes. En el Talar, especie de salón grande abierto, ubicado en el sexto piso y al que se accede por unas estrechas escaleras decoradas en mosaico amarillo, se hacían los grandes banquetes y desde allí se apreciaban los partidos de polo, carreras de caballos y luchas entre animales que se desarrollaban en la plaza. Su techo muy decorado, es soportado por 18 columnas. Las paredes están pintadas con motivos florales, se destacan dos lindas pinturas de damas de la corte.

En otro de sus pisos vemos un inmenso trabajo en estuco que forma una especie de portal y el último al que tenemos acceso, posee ventanales con vidrieras y su techo en estuco con decoraciones en color.

Desde este palacio se logran las mejores fotos de toda la plaza, lástima que no se pueda visitar en la noche.

Mezquita del Imam: Este gran complejo que se encuentra en la parte sur de la plaza es comparado por sus dimensiones, con la basílica de San Pedro en el Vaticano. Posee un gran patio central a partir del cual entramos al Iwan (terraza) norte que nos lleva a la plaza del Imam y al Iwan sur donde encontramos el mihrab, sobre éste se eleva la enorme cúpula de cerámica verde.

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Como en las fechas de mi viaje se celebraba el mes de Muharram, en la noche encontramos en su interior, muchas personas vestidas de negro rezando y escuchando la oración transmitida a través de alto parlantes y videos y en la plaza vemos unos mesones donde repartían te gratis a todos los visitantes.IMG_1799

Nuestra visita completa la hicimos en el día, entramos a través de una puerta antigua de madera, pequeña para las dimensiones del recinto, y siguiendo un corredor, impresiona ver las fotos de los mártires de la guerra con Irak, la mayoría son jóvenes y niños.

Pasamos por diferentes salas, todas con sus paredes cubiertas de mosaicos en azules y amarillos cuyos extremos están rodeados de versos del Corán en diferentes tipos de caligrafía árabe, Asimismo, este complejo además de la cúpula principal, tiene en todas sus salas pequeñas cúpulas cuyo interior está bellamente decorado con flores y líneas geométricas. Llaman también la atención el sinnúmero de ventanas en lo alto, hechas en yeso y en forma de malla.

En su patio, en el área que llaman la librería, presenciamos la plática en inglés de un imam,  a un grupo de turistas.

Pasamos luego a la Mezquita del jeque Lotfollah en la parte oriental de la gran plaza, hecha en el siglo XVII. Es diferente a cuántas he visto, puesto que no tiene minaretes, patio central e Iwans. Su cúpula, ubicada a un lado del portal de ingreso, es en color dorado, con el nombre de Allá y sus calificativos grabado en caligrafía árabe, es una de las más hermosas de Isfahan. El portal, está decorado en azulejos y forma estalactitas con flores en cerámica. Su interior tiene una única sala para la oración.

De allí fuimos a almorzar al restaurante Arc a en el barrio Armenio de Nueva Jolfa, en una casa antigua: Degustamos unos deliciosos platos iraníes, a base de arroz con azafrán, otro hecho sobre puré de tomate y aceitunas negras presentado como una tortilla y el famoso kebab.

 

Masjed-e Jame: Es la mezquita de viernes de Isfahan, está ubicada en el casco antiguo y tiene 15 siglos, pues fue construida entre 1086 y 1088 por los seléucidas sobre un templo de Zoroastro y tuvo varias reformas hasta el siglo XIX. Durante la guerra de Irak, sufrió bombardeos.

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El acceso es a través de un amplio portal cubierto de mosaicos y cerámica y con su techo en forma de estalactitas en amarillo.

 

Su inmenso interior está hecho en ladrillo cocido y la decoración, carente de color, está lograda por la forma en que aquéllos se entrecruzan. Tiene un sinnúmero de pequeñas cúpulas y ventanas en malla hechas de estuco, su techo está soportado por una gran cantidad de columnas.

A continuación, encontramos un patio cuadrado de grandes dimensiones con galerías de dos pisos forradas en mosaico y cuatro portales que la cierran, uno de los cuales da acceso a la madrasa. Hay también un pozo que es utilizado para enseñar cómo deben los fieles hacer sus abluciones cuando viajen a La Meca. Vemos aquí muchos motivos de luto por el mes de Muharram, expresados en banderas y telones negros y verdes con textos del Corán en caracteres árabes.

Finalizamos así nuestro recorrido guiado y nos vamos libremente a recorrer el bazar que como dije anteriormente, es talvez el más bonito de los que he visto en Irán. Las más hermosas artesanías en madera, cobre, pequeños imanes que reproducen pinturas de mujeres de los palacios, tapetes, carteras y bolsos, artesanía fina, pulida, muy bien hecha y a precios que para nosotros que venimos de occidente son muy favorables…etc. Es limpio, organizado y con vendedores amables.

Paramos a tomar te en una tetería informal que encontramos en un patio. Bajo un árbol encuentro este señor que pasa el día allí a la sombra, pintando miniaturas que representan batallas de la antigüedad, en pedazos de papel que encuentra en cualquier sitio. Vale la pena comprar allí esta belleza de pinturas y a unos precios que jamás pagarán los ojos de este hombre.

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Terminamos nuestra visita a esta hermosa ciudad comiendo en el hotel Abbasí. Una construcción del siglo XVII que reproduce en pequeña dimensión la plaza Naghsh-i Jahan y fue el regalo del shah de la época a su esposa. Tiene un precioso jardín, lobby, escaleras, salones lujosos y sus restaurantes ubicados en el patio, ofrecen desde comidas formales hasta hamburguesas y pizzas que por conocer el hotel bien vale la pena pagar sus altos precios. Vale la pena anotar, que aunque vayas a comer allí, debes pagar 10 euros solo por ingresar.

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3 comentarios en “ISFAHAN”

  1. Hola Miriam, quiero expresarte lo mucho que he disfrutado tus relatos de viaje, he viajado, admirado ,aprendido y hasta disfrutado las comidas y las compras en los bazares. Mil gracias por permitirme vivir tus experiencias. Un abrazo

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