UZBEKISTAN 2017

KOKAND

Viaje en tren de Tashkent a Kokand, 2 horas 15 minutos con mi nueva guía, una uzbeka-rusa muy simpática que hablaba un perfecto español, sin haber nunca estado en países de habla hispana.

La primera ciudad en este sitio del valle de Ferghana existió desde el siglo X y fue destruida por los mongoles en el siglo XIII. Posteriormente Kokand surgió como un khanato en el siglo XVIII y a finales del XIX fue invadido por la Rusia zarista. Actualmente es parte de la provincia de Ferghana y cuenta con aproximadamente 300.000 habitantes.

QUÉ VER EN KOKAND

El monumento más visitado es talvez el Palacio de Khudayar Khan una antigua fortaleza construida en el S. XVIII que contaba con 7 patios, una amplia y hermosa fachada y más de 100 habitaciones, de las cuales hoy solo quedan 9 y dos patios. Su fachada, bien conservada está hecha en mosaico,  mayólica y ladrillo formando figuras geométricas y caracteres árabes, cuenta con 4 minaretes y la entrada en arco por la cual se llega a un hermoso y decorado pórtico con cúpula.

Hoy allí funciona el Museo Regional de estudios, en el cual podemos ver vestidos, útiles de cocina, pinturas y una gran colección de gorros típicos del valle de Ferghana.

Lo más destacado de este palacio, son los techos en madera de patios y salas con coloridas decoraciones en variados motivos. Igualmente, los dos salones del Khan, cuyas paredes están ricamente trabajadas en yeso y alojan chimeneas rusas.

 

Pasamos luego al mausoleo de Dahma y Shakhon, del siglo XIX, considerado santo y lugar de peregrinación que se dice puede reemplazar la visita a La Meca.

Luego de pasar su entrada hay una sala de oración a cielo abierto con un espacio cubierto (iwan) sostenido por columnas talladas con capiteles coloridos, allí se encuentra el mihrab. Resalta la belleza de los techos en madera pintados con figuras de muchos colores.

Lo más simpático de esta visita, es que al salir hay una señora que me ofrece “sacarme los diablos” por 2 ó 3 euros, acepto y me hace acostar en una pequeña camilla. Empieza a darme pequeños golpes por todo el cuerpo con un rollo de tela duro, sentada, acostada, boca abajo, de espaldas, en la cabeza y cara, es todo un masaje fugaz que toma entre 5 y 7 minutos y la verdad, queda uno totalmente relajado, no sé si con el diablo adentro!

Por último, pasamos por la tumba de los reyes, una especie de cementerio con muchas tumbas, que para mí no representó ningún atractivo.

Seguimos nuestro rumbo a Margilán.

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1 comentario en “KOKAND”

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