RUSIA

SAN PETERSBURGO

He visitado esta ciudad en dos oportunidades y les garantizo que volvería una tercera vez. Hay tantos y tan hermosos sitios que conocer, avenidas que caminar y monumentos que admirar, que siempre nos faltará tiempo. Pero por supuesto, lo que veas cada vez, justificará el viaje y tendrás disculpa para repetir.

No podemos hablar de San Petersburgo, sin mencionar al Zar Pedro el Grande quien durante su reinado modernizó el país, desarrollando la navegación, fundando grandes astilleros, haciendo cambios profundos en el sistema educativo e implementando las costumbres sociales y culturales de Europa. Paralelo a esto construyó la ciudad en 1703 sobre un terreno pantanoso que le arrebató a Suecia en una guerra, buscando la salida al mar del norte.

Fue una obra dispendiosa en la que muchos siervos rusos perdieron la vida, rellenando los pantanos para poner las bases de la ciudad que, una vez finalizada pasó a ser la capital de Rusia y se denominó con el nombre actual. Posteriormente el zar Nicolas II la llamó Petrogrado en honor a Pedro y en la época soviética la nombraron Leningrado luego de la muerte de Lenin. Al caer el régimen soviético, retomó su antiguo nombre.

También merece especial mención Catalina la Grande, esposa y sucesora de Pedro, a quien se debe la inmensa colección de obras de arte del Hermitage, quién además de ser amante del arte, trajo de occidente la música, literatura y aún las ideas de La Ilustración, aunque más adelante las echara de lado por temor a sus consecuencias en una sociedad de siervos y nobles.

Algunos le dicen la Venecia del norte por el sinnúmero de canales que la cruza; su río principal es el Neva, una gran arteria que desemboca en el lago Ladoga y tiene dos ríos secundarios que la cruzan, el Moika y el Fontanka, de tal manera que son casi incontables los puentes que encontramos, unos más antiguos, otros más modernos, dándole a la ciudad un encanto especial. El más antiguo es el Anichkov construido sobre el primer puente de madera hecho por Pedro el Grande que ostenta en sus cuatro lados, esculturas de un cabalo y su jinete al lado. Se destaca también el de los Leones alados.

Llegada: La primera vez, estando en Sevilla, viajé por KLM con escala en Amsterdam. La segunda vez lo hice desde Estocolmo por SAS. Se puede también llegar desde Moscú, si se toma el crucero de Viking Cruise, que hace el Anillo de oro, pasando por varios pueblos y ciudades o en tren. Para desplazarte a la ciudad si llegas en avión, puedes tomar el bus que va a la estación de metro Moskovskaya y te lleva al centro de la ciudad. Es tal vez más rápido que tomar un taxi que cuesta 20 euros pero que puede demorar hasta una hora debido al volumen de tráfico que tiene la ciudad.

La primera oportunidad me alojé en el hotel Pribaltiskaya, en ese momento era un hotel típico soviético, inmenso, sin grandes comodidades, pero con una excelente ubicación frente al golfo de Finlandia, lo que nos permitió salir en la noche y apreciar en todo su esplendor las Noches de San Petersburgo al borde del mar y conocer lo que en ese momento era una zona residencial con los típicos y monótonos bloques de apartamentos del régimen. Hoy veo que pertenece a la cadena Radisson y funciona como centro de convenciones.

En 2013, año de mi segundo viaje busqué un hotel en el centro, el Stony Island, tres estrellas, 100 euros la habitación doble, regular desayuno, habitaciones cómodas y bien equipadas, a una cuadra de la Avenida Nevsky en una zona donde hay discotecas y bares por lo que se siente mucho ruido en la noche. Tiene servicio de metro a una cuadra.

En la ciudad puedes desplazarte en el metro, cuyas estaciones son muy decoradas y ahora tienen los nombres en alfabeto latino. Asimismo, hay servicio de buses y troles.

En 2002 hice mi primera visita y aún no había tanto turismo como ahora, todo era muy barato, podías tener un guía exclusivo todo el día por 40 dólares americanos que incluía también las entradas a los palacios y el traslado en carro. En 2013 regresé y quedé escandalizada con los precios, ya todo se expresa en euros y solo por la visita con una guía al palacio de Tsarkoe Selo, pagué ¡150 euros! Sin embargo, reitero que es una ciudad que vale la pena visitar. La estadía puede tomarte unos 3 o 4 días, para poder conocer la mayoría de sus monumentos y atracciones, pero pienso que en 7 días se podría disfrutar más cómodamente de sus museos, palacios y rincones.

QUÉ VISITAR

La Avenida Nevsky o Nevsky Prospekt, es la arteria principal de la ciudad y recorre 4 kilómetros desde la Plaza del Palacio de invierno (museo del Hermitage) hasta la Plaza de la insurrección. A lado y lado se encuentran palacios de antiguos boyardos, y edificios art deco de los siglos XIX y XX utilizados hoy como apartamentos, oficinas y hoteles,  en su primera planta hay restaurantes, terrazas o almacenes. Solo caminar esta avenida es un programa que puedes hacer toda una tarde.

Paseando por ella podrás admirar:

Catedral de Nuestra Señora de Kazan: Construida en 1802 por orden del zar Pablo I como homenaje a las victorias contra Napoleón y tratando de imitar a San Pedro en Roma, es una construcción imponente rodeada de 96 columnas formando una plaza hacia la avenida. Su tesoro más importante es la copia de un icono de la virgen de Kazan, la imagen más venerada en Rusia.

Casa del Libro: En este edificio de estilo Art Deco, de principios del siglo XIX, funcionaba la fábrica de máquinas de coser Singer, hoy está la librería más famosa y grande de la ciudad. Se puede subir al techo desde donde se pueden tomar bonitas panorámicas.

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Palacio Stroganov: Su gran fachada rosada en estilo barroco se nos aparece al final de la avenida, al llegar al río Moika. Este palacio perteneció a un industrial de su mismo nombre, quien poseía una vasta colección de arte, literatura y ciencia. Hoy es parte del Museo Ruso y puede visitarse entre las 10:00 y 18:00.

PALACIO STROGANOV

Almacén Eliséev: Una construcción modernista de principios del siglo XX, propiedad de los hermanos Eliséev, es una tienda de dulces, vinos y charcutería, todo muy provocativo, pero bastante costoso. El interior está muy decorado y exhibe en sus vitrinas y estantes, utensilio de la época. En el exterior se destacan las esculturas del comercio, arte, ciencia e industria montadas sobre pedestales en las 4 esquinas.

Teatro Aleksandrinsky:  El teatro más antiguo de Rusia, data del siglo XVIII, aloja una biblioteca de temática del teatro y las artes .

Antiguo edificio de la Duma: Construido a finales del siglo XVIII en la época de Catalina la Grande para alojar la asamblea de la ciudad, su torre se añadió años más tarde. Hasta el fin de la era soviética fungió como ayuntamiento. Hoy la asamblea funciona en el palacio Mariinsky.

Palacio Besolesky: Perteneciente a la princesa de su mismo nombre, este palacio del siglo XIX de color rosado y en estilo neobarroco está ubicado en la intersección del río Fontanka con la avenida Nevsky. Hasta la revolución soviética alojó sus propietarios y luego de ésta pasó a ser la sede del partido comunista. Está ubicado frente al puente Anichkov. Hoy es un centro cultural y solo se puede visitar bajo cita previa.

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Catedral de San Isaac: Esta monumental iglesia inició su construcción en 1818 y fue encargada a un arquitecto francés. Con sus 101 metros es la segunda más alta en el mundo y su interior despliega gran cantidad de frescos y obras de arte que cubren sus paredes y techo. Las columnas están hechas en mármoles rusos, malaquita y granito rojo de los Montes Urales y los capiteles labrados en yeso dorado. La cúpula está recubierta con 100 kilos de oro y puede subirse a ella previo el pago de 200 (2.70 euros) rublos adicionales a los 350 (5 euros) que cuesta entrar a conocer la iglesia. Desde los años 30 del siglo pasado, fue declarada museo.

Saliendo ya de la Avenida Nevsy, visitamos:

Palacio de Yusúpov Al borde el rio Moika, visitamos el palacio del príncipe que conspiró con otros nobles para matar a Rasputín en 1916. Es una edificación inmensa con diversas salas ricamente decoradas en diferentes estilos. Tiene también su propio teatro. Allí está representada en figuras de cera, la cena a la que fue invitado Rasputín por Felix Yusúpov en la que fue envenenado. El palacio es utilizado para eventos diplomáticos del gobierno.

Fortaleza de Pedro y Pablo:  Al borde del rio Neva y ubicada en una de sus islas, fue aquí donde se inició la ciudad en 1703 con la construcción de una fortaleza de seis puntas, cuyas murallas aun sobreviven. Estaba destinada a defender la ciudad de un posible ataque de los suecos. El monumento más importante de la fortaleza es la Catedral de San Pedro y San Pablo, construida inicialmente en madera y levantada tal como hoy la vemos, en 1712. Es un recinto con columnas en mármoles rosados y verdes, piso en adoquines de cemento y un iconostasio que en nada nos recuerda las iglesias ortodoxas, pues consiste en una reja dorada muy labrada a cuyos lados están los iconos. La aguja de su torre fue hasta hace poco el punto más alto de la ciudad, sustituido por la torre de la empresa Gazprom.

La catedral es el mausoleo de los zares Romanov, desde Pedro el Grande hasta Nicolas II y su familia. En 1998 se quiso reivindicar el asesinato de la familia del último zar y sus restos fueron traídos de Ekaterinburgo,  donde fueron sacrificados.

La fortaleza cuenta con un gran número de edificios que en su época fueros guarniciones militares y hoy alojan diferentes museos con exhibiciones permanentes y temporales, entre otros: Historia de la ciudad, historia de la fortaleza, porcelana, moneda, ciencia y tecnología, cohetes, cerámica, etc. y la prisión de Trubretskoy famosa porque allí estuvieron prisioneros antes de la revolución, Dostoievsky, Trotsky, Gorky, entre otros personajes ilustres del país.

Venden un abono por 10 euros, que permite visitar todos los sitios incluida la catedral, aunque si solo piensas visitar ésta y recorrer las murallas, no justifica su compra. La visita completa puede tomar una tarde, la catedral, cárcel y murallas pueden visitarse en hora y media.

Palacio de Invierno (Museo del Hermitage): Fue la residencia de los Zares hasta la revolución de octubre y está compuesto de varios edificios comunicados entre sí. Desde que entras por la reja principal quedas maravillado de la belleza de su decoración, lámparas y arañas y la imponencia de su escalera con trabajos en yeso cubiertos en oro. Declaro sin ninguna intención que, al conocer la magnificencia y esplendor de los palacios rusos, casi que entiendo por qué el pueblo se rebeló. El frente da hacia la Plaza del Palacio y la parte de atrás hacia el Neva.

Con sus más de 4 millones de obras, es considerado uno de los museos más grandes del mundo. Pensar en recorrerlo todo es casi que soñar; sin embargo, vale la pena dedicarle siquiera un día y decidir qué se quiere ver, pues allí encontramos pintura, joyería, escultura, arte antiguo, armas y caballería, moneda, muebles, etc.

Nosotras nos inclinamos por la pintura, aunque también vimos algo de escultura y el interior que es toda una obra de arte. Confieso que los impresionistas rusos me dejaron literalmente impresionada, no conocía ninguna de sus obras y son realmente hermosas. Se encuentran también muchos cuadros de pintores occidentales como Velásquez, el Greco, Van Dyck, Rubens, Rembrandt, Da Vinci, Miguel Ángel, Tintoretto, etc.

Para evitar la fila es aconsejable comprar el tiquete por internet, (US$17,95) pues siempre hay muchos visitantes.También puedes hacerlo en la taquilla, aunque es más demorado el ingreso o en las máquinas dispensadoras que te permiten otra entrada especial.

Hay también la opción de comprar un billete que incluye la visita a otras áreas del museo que se encuentran ubicadas en la Plaza del Palacio y otros edificios, con un costo de US$23,95.

Ofrecen dos tours guiados al llamado Tesoro, -que yo no hice- el primero al salón del oro que exhibe piezas desde el tercer milenio a.C hasta el siglo XX, el segundo al salón del diamante que exhibe colecciones de joyas, propiedad de la familia Romanov, de nobles y regalos de estado, incluyendo piezas de los famosos huevos de Fabergé. Cada uno tiene un costo de US$14,95.

Plaza del Palacio: Diseñada en el siglo XIX por un arquitecto italiano, esta plaza fue el escenario del llamado domingo rojo o sangriento de 1905, cuando los obreros en huelga por mejores salarios, se acercaron al Palacio de invierno a manifestar su descontento.  Al no encontrarse allí el zar Nicolas II, su tío tomó la decisión de ordenar a la guardia disparar a los manifestantes matando más de 200 personas. Posteriormente se inició allí en 1917 la Revolución de octubre.

La plaza -el espacio público más grande en San Petersburgo- está enmarcada en el costado norte por el Palacio de Invierno, y al sur la rodea un edificio semicircular  de dos pisos propiedad del estado, donde hay salas del museo Hermitage, oficinas del Estado mayor y en los bajos, almacenes, especialmente de artesanías y venta de ámbar del mar Báltico. Ambos lados están unidos por un arco que en la parte superior ostenta una cuadriga, pasando bajo éste llegamos a la Avenida Nevsky. En el centro de la plaza se encuentra la columna de Alejandro I, erigida en honor a la victoria contra Napoleón. El sitio es utilizado para la presentación de conciertos y espectáculos, en mi última visita disfruté allí de un concierto gratuito.

Teatro Mariinsky: Construido en 1860 como sede del ballet de la ciudad en el área donde funcionaba el circo, allí se han presentado los bailarines rusos más renombrados; posteriormente empezó a exhibir óperas de los grandes compositores rusos y europeos. En la época soviética se declaró como Teatro nacional del estado llamándolo Kirov, retomó su nombre inicial tras la caída del régimen. El exterior está conformado por el edificio original de forma circular y un ala que fue añadida en los años 70 cuando se hizo su restauración y ampliación. El interior es lujoso, cuenta con el palco imperial y tiene capacidad para recibir hasta 3000 espectadores.

Allí estuve disfrutando de la ópera Mea Pulchra Puella, (Mi bella dama), en un precioso espectáculo que duró algo más de dos horas, por un precio bastante cómodo, 20 euros. La boleta puede comprarse por internet en la página del teatro y la recibes al correo electrónico.

Catedral de San Nicolás: Una de las iglesias más antiguas de la ciudad, su construcción se inició en 1753 sobre la que fue el primer templo de madera construido por Pedro el Grande para los marineros. En estilo barroco y ricamente decorada, su interior aloja varios iconos del siglo XVIII y frescos que relatan la historia de la armada rusa. Fue declarada iglesia oficial del Almirantazgo por Catalina la Grande. Está ubicada en un canal que une los ríos Moika y Fontanka, cerca de la plaza del teatro Mariinsky.

Catedral de la Resurección, llamada San Salvador sobre la Sangre derramada, es una iglesia construida por el zar Alejandro III en el sitio donde su padre Alejandro II tuvo un intento de asesinato a raíz del cual murió. Su estilo es similar a las catedrales rusas y fue inspirada en la Catedral de San Basilio en Moscú. Durante la época soviética fue saqueada y abandonada. Sufrió los avatares de la segunda guerra mundial y luego de la caída del régimen se inició su restauración, abriéndose al público nuevamente en 1997.

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El interior es una explosión de iconos de diversos santos venerados en Rusia y escenas alusivas a la biblia y al intento de asesinato de Alejandro II. Hay en su honor, una especie de baldaquín en el sitio donde cayó herido, cuyas columnas y techo están hechos con piedras de los Montes Urales: Rodonita y jaspe. Iguales materiales son usados en lo que llaman kyotos, pequeñas capillas adosadas a las paredes, donde se encuentran los iconos de los santos más venerados, como Alexander Nevsky.

El exterior es imponente con sus grandes cúpulas en mosaicos de muchos colores y sus portales.

Es tanto lo que hay que ver en esta hermosa iglesia, que considero mejor que lo aprecien es estas fotos.

Y para finalizar esta larga entrada, les recomiendo que no dejen de tomar uno de los barcos que hacen el recorrido por los canales de la ciudad y el rio Neva, para apreciar la magnificencia de sus edificios y palacios, las instalaciones del Almirantazgo -primeras construcciones de Pedro el Grande-, las torres del sinnúmero de iglesias de la ciudad y por supuesto el Crucero Aurora, desde donde un cañonazo dio inicio la revolución de 1917 y hoy un museo que puede visitarse.

 

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