ALEMANIA

ERFURT – ROTHEMBURG OB DER TAUBER

ERFURT

Luego de visitar Bamberg, llegamos en la tarde a buscar nuestro hotel en esta ciudad. Nos alojamos en el Palais Apartment situado en el casco antiguo. Algo difícil de encontrar pues hay dos calles con el mismo nombre y número. Después de una larga búsqueda y de haber averiguado otro hotel, ¡sorpresa! Estaba ubicado en un patio entrando por un bar ¿? Es realmente un apartamento muy bien dotado, cómodo, bonito y de buen precio, 116 euros la noche para tres personas, sin desayuno. Sin embargo, no lo recomiendo, debes subir dos largos tramos de escaleras muy empinadas, algo difícil de hacer cargando equipaje. Decidimos quedarnos, sacar nuestra piyama y ropa interior y dejar el equipaje en el carro, pues solo pasamos allí una noche.

Es una ciudad medieval pequeña, de aproximadamente 200.000 habitantes, uno de los cuales, Martín Lutero, vivió en ella como monje en el monasterio Agustino que hoy es patrimonio de la humanidad. Años más tarde publicó sus tesis que pasaron a originar la iglesia protestaste. Está atravesada por el río Gera y es la capital del estado de Turingia

La Plaza del Domo está dominada por la Catedral de Santa María y la Iglesia de San Severo, de las que solo pudimos apreciar su exterior por estar cerradas debido a la organización de un festival de verano. Está rodeada por numerosas y coloridas casas renacentistas que en sus bajos albergan almacenes y terrazas de cafés. Es de mucho movimiento, pues allí converge el transporte de la ciudad.

Puente Krämer, es el principal atractivo de la ciudad, construido en 1376 para unir las dos orillas del río, sobre él se edificaron viviendas que en los bajos alojaban comercios. Actualmente quedan 32 casas de la época unas de las cuales tienen terrazas de restaurantes con vista al río, lo que en verano le da un aire muy pintoresco. En la parte de atrás, la ribera es sitio de reunión de jóvenes que en verano se sientan en las escalas a orillas del río a departir.

Aquí termina nuestra corta visita a esta ciudad que utilizamos como tránsito hacia Rothemburgo. Pero aquí hay más para conocer: La Sinagoga más antigua de Alemania, las Fortaleza Petersburg y el Convento Agustino, que es patrimonio de la humanidad.

ROTHEMBURG OB DER TAUBER

Visitar Rothemburgo es como entrar en un cuento de hadas que incluye también un viaje de navidad, aunque vayas en verano. Esta pequeña ciudad de 15.000 habitantes es uno de los sitios más visitados de Alemania y basa su economía en el turismo . Está situada en el estado de Baviera dentro de la llamada Ruta romántica y la bordea el río Tauber al que debe parte de su nombre. En el siglo XII el rey Conrado III edificó su castillo en una colina, alrededor del cual se fue creando la ciudad medieval que vemos hoy aún rodeada por una muralla y con varias torres de vigilancia que además daban entrada a la ciudad y comunicaban los barrios. Fue ciudad imperial libre, de tal manera que podía elegir su propio príncipe y participar en la elección del emperador del Sacro Imperio..

En la segunda guerra mundial solo fue destruido el 40% de su casco antiguo de tal manera que la gran mayoría de los edificios que vemos son originales, el resto fue restaurado fielmente.

El encanto de esta ciudad es recorrer sus calles, callejones y plazas, sentarte a tomar un café admirando su belleza, visitar los pequeños almacenes de artesanías e imaginar cómo era la gente y la vida diaria en esas lindas casitas medievales rodeadas de torres y muralla.

Iniciamos nuestro paseo entrando por la Torre Blanca o Weissertor que nos lleva a la calle Klostergasse donde nos topamos con la escultura de un peregrino en tamaño natural, que a sus pies tiene una placa mostrando con flechas el Camino de Santiago hacia Constanza y Tubingen.

Y justo al lado está la Iglesia de Santiago o San Jakob con sus inmensas torres, la más importante de la ciudad y muy visitada por peregrinos. Lamentablemente llegamos muy temprano y estaba cerrada. Pero de acuerdo con lo que leí antes del viaje, bien vale la pena entrar a conocer su altar y obras de arte que la decoran.

De allí nos adentramos en el casco antiguo llegando a la Plaza de Mercado donde aún se lleva a cabo éste cada semana. Está rodeada de casas de antiguos nobles, a cuál más linda, entre las que sobresalen la llamada Fleish un Tanhaus un hermoso edificio en entramado de madera, en cuyos bajos se ubicaban los carniceros. Frente a ella está la Fuente de San Jorge y a un costado la Farmacia Marien que funciona desde el siglo XIX.

Al otro lado de la plaza se destaca un edificio blanco que fuera una taberna donde se reunían los concejales de la ciudad. En su fachada vemos el reloj del siglo XVII, un calendario dinámico que indicaba la fecha y el reloj solar. Hoy alberga la oficina de turismo.

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En todo el centro de la plaza se encuentra el Antiguo Ayuntamiento o Rathaus, un inmenso edificio renacentista que data del siglo XVI; en la calle de atrás está su campanario, alrededor del cual vemos las estatuas de los príncipes electores. En lo alto de la torre hay un balcón al que se puede subir a contemplar la panorámica de la ciudad.

Caminamos hacia la Schmiedgasse donde hay un sinnúmero de restaurantes, cafés bares, almacenes de artesanías etc., cada uno con su aviso en hierro y latón en lo alto, que con su belleza confunden al turista pues llega un momento en que no logras saber cuál de todos es más bonito.

Llegamos así al recodo más fotografiado y que se ha vuelto el emblema de la ciudad, el Plönein. Una casa en entramado de madera ubicada en la bifurcación de la calle, que al lado izquierdo tiene la Torre y puerta de Sieber y a mano derecha la Kobolzell, dándole un aspecto encantador a esta esquina.

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Ya de regreso a la Plaza de mercado, nos encaminamos a la calle Herrenstrasse para admirar la exposición de navidad del almacén de Käthe Wolhfahrt, un inmens local adornado con todo tipo de motivos navideños y diferentes salones con decoraciones, en uno de los cuales encontramos un árbol inmenso rodeado de casitas típicas en tamaño natural,   donde venden los adornos, bolas navideñas, cascanueces, figuritas, etc.

A continuación, vamos a conocer la Torre Klingen que además de servir para vigilancia, abastecía de agua la ciudad. Desde ella, subiendo una escalera, encontramos los pasadizos que permiten recorrer la muralla; al otro lado y compartiendo muros, se encuentra la Iglesia de San Wolgang.

Finaliza aquí nuestro recorrido en el que podría decir, es tal vez el pueblo más bonito de Alemania y para que compruebes, aquí te dejo fotos de algunas de sus calles:

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