TUNEZ

Sidi Bou Said

A 5 kilómetros de las ruinas de Cartago está este pueblo de encanto que también es parte de la capital. A él se puede llegar en tren desde Túnez, en trayecto de unos 30 minutos o en carro; éste debe dejarse en un parqueadero de pago que se encuentra al iniciar el pueblo. Yo hice la visita el mismo día que conocí las ruinas y fue suficiente.

Es famoso por la belleza de sus playas y un sitio de veraneo de turistas españoles e italianos en su mayoría.

El pueblo está ubicado en una colina y en su parte baja están las playas y hoteles de muchas categorías. La arquitectura de las casas es una mezcla de árabe-andaluz y tunecina, todas están pintadas de blanco y azul. Por disposición legal, desde 1901 no se permite el cambio de color y estilo. Son grandes, todas tienen un patio interior y una terraza que abarca el área de la casa

El programa aquí es recorrer la única calle, en loma, admirando la belleza de las casas todas bien cuidadas, con sus balcones y muros de donde asoman las flores de los curazaos en distintos colores y el diseño y trabajo de las puertas, hasta llegar al Café de Nattes, famoso por haber sido sitio de reunión de artistas, músicos e intelectuales que fijaron allí su residencia.

Hay al final diversas terrazas desde donde se aprecia el puerto sobre el Mediterráneo con su sinnúmero de barquitas de pescadores. Yo almorcé en el restaurante Chargui que cuenta con una de ellas y donde comí una ensalda tunecina y una omelette con champiñones, ambas deliciosas

Hay pequeños puestos de artesanías, allí encuentras artículos en madera, cuero, cobre, babuchas y vendedores dispuestos a pedirte un precio alto, para finalmente dejarte el artículo por la mitad, honrando así su esencia árabe.

En el recorrido, no puedes negarte a probar las Bambalouni una especie de rosca de harina recubierta con azúcar, que la fríen en el momento que la pides.

A medio camino puedes visitar la Casa museo Dar El Annabi, antigua vivienda de una familia que hoy la exhiben. Está ambientada con figuras de cera vestidas con la ropa original. Es de dos pisos y tiene una terraza del mismo tamaño de la casa. Hay salas de recibo, oficina del padre, sala de mujeres, biblioteca, habitaciones con sus muebles auténticos, cocina, areas de recreación, etc. Allí se celebran matrimonios y reuniones sociales. El ingreso cuesta 5 dinares, 1.5 euros.

También puede visitarse, aunque yo no lo hice, la Casa de la Música árabe y mediterránea ubicada en el antiguo palacio de Rodolfo D’Erlanger, un músico y pintor francés radicado allí, quien participó en el desarrollo del pueblo.

Finalizada mi visita, partí hacia Hammamet.

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1 comentario en “Sidi Bou Said”

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