Por fin llegó el día de viajar Túnez, un país que siempre había querido conocer, atraída por su pasado histórico y la famosa ciudad de Anibal, Cartago.
Así pues desde principios de este año me dispuse a consultar diferentes blogs de viajeros y especialmente a @davidsevcab (Instagram), que vivió allí algún tiempo como gerente de un hotel y a quien agradezco haber respondido todas mis preguntas y sugerirme los sitios que valía la pena visitar.
Así pues, hice el itinerario para recorrer en 10 días lo mejor de este país. Asesorada por David, decidí que lo mejor era alquilar un carro para poder ir hasta el último rincón, ya que el transporte público (trenes y buses) no es muy eficiente ni llega a todos los sitios que quería conocer.
Este fue mi recorrido:

Llegué a la capital al finalizar la tarde, en un vuelo de Transavia procedente de Paris que aterrizó en el aeropuerto llamado Cartago -Túnez. De allí tomé un taxi, con el que tuve mi primera experiencia de abuso con el turista, pues pagué 20 dinares por un viaje que vale máximo 7.


Me alojé en el Hotel Golf Royal un tres estrellas ubicado a dos cuadras de la avenida Habib Bourguiba, la principal de la ciudad y a 10 minutos a pie de la Medina. Esto lo hace muy recomendable, pues está alejado del bullicio. Las habitaciones son cómodas y bien dotadas e incluyen un buen desayuno en el precio, $80 euros la noche en habitación individual. A media cuadra está el parqueadero del hotel Afrika, que cobra 10 dinares las noche.
La moneda oficial es el dinar tunesino y durante mi estadía pagaban 3 dinares por 1 euro. Los idiomas oficiales son el árabe y el francés, debido a que el país fue protectorado de Francia hasta 1956. Es muy difícil comunicarse en inglés, podría decirse que este idioma se encuentra solo en los hoteles. También se habla un poco de italiano, debido a la gran colonia que hay de ese país.
La capital en mi opinión, no es muy atractiva, se ven muchas basuras y el tráfico es bastante congestionado a causa de que, cerca a oficinas gubernamentales cierran las calles. Sin embargo al día siguiente tomé un taxi para ir al centro antiguo y nuevamente abusó el taxista cobrándome 30 dinares por llevarme 6 cuadras 😦 Llegué a la Medina a tomar un freetour que había separado con GuruWalk, esperé al guía casi 20 minutos y no apareció 😦 Igual me ocurrió con esta empresa en otras 2 oportunidades, en este viaje. Decidí entonces caminar por mi cuenta.
Entré a la Medina por Bab el Bahr, llamada también Puerta de Francia. Esta separa la ciudad antigua de la moderna y de allí parte la avenida Habib Bourguiba, nombre del primer presidente de la nación, a lo largo de la cual hay comercios y restaurantes, y finaliza en la Puerta del Reloj en la zona moderna.

La Medina, aloja en su mayoría comercios con mucha variedad de mercancías a precios bastante atractivos. Es un intríngulis de callejones que como en otras ciudades árabes, cada sección está dedicada a un tipo de artesanos y productos. Un sitio agradable de recorrer y con buenos puestos de comida. A la salida está el Hotel Victoria Royal, un edificio donde funcionó la embajada británica desde el siglo XVII hasta 2004 y que fue remodelado al estilo europeo en el siglo XIX. Su interior, al menos hasta donde me permitieron entrar, es bastante elegante y está decorado con muebles de la época.

En esta zona hay varias mansiones coloniales en las que hoy funcionan oficinas gubernamentales o privadas.
La mezquita Zitouna es la principal de la ciudad, fue construida en el, siglo IX sobre las bases de un templo cristiano, tiene una gran patio interior y solo hasta allí es permitida la entrada de los no musulmanes, algo común en todo el país. Tiene 12 entradas, varias de las cuales dan hacia la Medina. El minarete fue levantado en el siglo XIX, en piedra y con una altura de 43 metros.


Cerca de la mezquita está la Plaza de la Kasbah, una esplanada donde hasta mediados del siglo pasado hubo un barrio que fue derrumbado cuando inició la modernización de la ciudad. Allí se se encuentra el ayuntamiento u Hôtel de Ville, frente al cual se levanta el Monumento Nacional, una estructura de siete columnas que se unen al elevarse. En esta misma área se encuentra el que fuera palacio presidencial , que en 2014 compró España para su embajada. El nuevo Palacio presidencial fue ubicado en Cartago, a media hora de Tunez.


De allí tomé un taxi y me dirigí al Museo Nacional del Bardo, lugar que vale mucho la pena visitar. Queda en las afueras de la ciudad, en el elegante barrio El Bardo, cerca de las instalaciones del ejército. La entrada cuesta 10 euros.
Está ubicado en el antiguo palacio del Bey (gobernador) y fue fundado en 1888 como Museo Alaoui a raíz de una iniciativa del gobierno francés, quien ayudó económicamente y asesoró con personal experto, el comienzo de las excavaciones de las huellas de las civilizaciones cartaginesas, fenicias, romanas, berberes, cristianas y otomanas a lo largo de todo el país.
El museo ha sufrido varias transformaciones, entre ellas el nombre actual que cambió en 1956, año de la independencia. Se han añadido nuevas alas en las que hay salas dedicadas a las diferentes culturas, conservando como eje el antiguo palacio y siendo la última remodelación luego del ataque terrorista de 2015, que lo dejó bastante averiado. Tuve la fortuna de que reabriera sus puertas el 14 de septiembre de este año y poder visitarlo a los 8 días.
Es impactante la colección de mosaicos con motivos de dioses, emperadores y césares romanos, motivos cristianos, filósofos griegos, pequeñas esculturas egipcias, esculturas de tamaño natural, monedas de oro antiguas de la época púnica, romana y otomana, máscaras, etc. Lo que más me impresionó fue la belleza de los mosaicos y su conservación, la mayoría de ellos completos.
La visita al museo toma unas 5 a 6 horas, luego de las cuales me dirigí al aeropuerto a recoger el vehículo que había alquilado con Hertz, 10 días por Eu$394, bastante barato creo yo. En este período y recorriendo casi 1.700 kilómetros, gasté Eu$99 en gasolina. Es decir en total un promedio de 50 euros diarios el viaje.
Terminé así mi visita a la capital y regresé al hotel ya tardecito a organizarme para madrugar al día siguiente y emprender la ruta.
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Ay Túnez! Me encantaría visitarlo a mí también. Ahora mismo te envidio mucho jaja. Gracias por la info. Sigo leyendo tus andanzas por Túnez 😊
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