TUNEZ

MAHDIA- EL DJEM

Luego de almorzar en MONASTIR, me dirigí hacia Mahdia en un recorrido que tomó 52 minutos por una muy buena carretera. Aquí me alojé por Eu$53, en un apartamento ubicado en el segundo piso de una casa típica llamada Albatros 2 frente al mar, con zona de playa y parqueadero. Está muy bien dotado, con cocina, buena alcoba, sala y terraza con vista al mar. Su mobiliario es bonito y típico. Los dueños, Shiraz y Makran, dos personas muy amables y familiares con sus huéspedes, preparan un desayuno delicioso, abundante y bien servido que ofrecen en el patio interior.

Mahdia es una pequeña ciudad destacada por sus playas. En verano triplica su población pues atrae miles de turistas españoles e italianos, ofreciendo gran cantidad de resorts. Sus inicios datan del siglo X cuando fue fundada por el califa Al Mahdi y se designó como capital del califato Fatimí. En esta época fue construida la Gran mezquita (se puede entrar en horas en que no haya oración) y la muralla de la ciudad, de la cual queda solo la puerta de entrada denominada Al-Saqifa al-Kahla o puerta negra y que era la única entrada a la ciudad.

La Medina o casco antiguo es pequeña y muy pintoresca, muy diferente a las medinas que conocía, sus calles son empedradas y a cada lado se encuentran las típicas tiendas de artesanías, restaurantes, cafés, entre los cuales se destaca el El Médina, ubicado en una gran plaza bajo unos arboles y las viviendas tradicionales donde aún residen familias locales. Está también el hammam El-Medina, un sitio que visité y donde por 13 dólares disfruté de la inmersión en una piscina de agua de mar y luego media hora de masaje, en lo que son expertos los árabes.

Diariamente se abre el mercado del pescado, actividad más importante de la ciudad, donde vemos exhibida una gran variedad de peces. Cerca a éste está el mercado de frutas y verduras, pequeño y bajo unas carpas.

Lo que tal vez me llamó más la atención en esta ciudad, es el cementerio marítimo. A ambos lados de la carretera que bordea la playa y por kilómetros, se encuentran gran cantidad de tumbas blancas. Este sitio es bastante visitado en la tarde y noche por jóvenes que en todo este sector se reúnen, cantan, bailan, conversan, etc. Nadie le teme a los muertos! 🙂

Por último visité la Fortaleza otomana construida bajo este imperio, en el siglo XVII. Es inmensa, se encuentra en buen estado, sin embargo su interior está vacío. Aún así, vale la pena entrar pues desde allí se divisa toda la ciudad, el puerto y el mar, un paisaje muy bonito.

Vista del Anfiteatro romano en El Djem, Túnez, mostrando su estructura elíptica y arcos, bajo un cielo azul claro.

Salí de Mahdia al mediodía y luego de 40 kilómetros de recorrido llegué a El Djem para conocer el monumento más visitado de Túnez: el Anfiteatro Romano construido en el año 238 d.C. cuando la ciudad llevaba el nombre Thysdrus. Tiene tres pisos hechos en arcos, es de forma elíptica, con capacidad para 35.000 espectadores y edificado totalmente en piedra. Es el coliseo romano más grande de África.

Allí se celebraban los tradiciones combates romanos de gladiadores, al igual que se hacía el juzgamiento y ejecución de personas condenadas.

Aunque perdió una parte de su estructura cuando se retiraron piedras para la construcción de la ciudad en la época otomana, está muy bien conservado. Pueden visitarse la arena, las galerías bajas, los subterráneos, los pisos altos etc.

Pero sobran mis palabras, aquí les dejo las fotos que muestran la belleza e imponencia de este monumento declarado patrimonio de la humanidad en 1979.

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