COLOMBIA

Jericó, Antioquia

Jericó es un pequeño pueblo al suroeste del departamento de Antioquia. Tiene el honor de ser el sitio de nacimiento de la única santa colombiana, la hermana Laura Montoya, quien dedicó su vida al cuidado de los indígenas de la región y fundó la comunidad de las Lauritas, que hoy en día hace presencia en varios países del mundo.

El pueblo queda a unas tres horas de Medellín la capital, por una carretera en buen estado. Allí nos alojamos en el Hotel Madre Laura, a dos cuadras del parque principal, con habitaciones pequeñas pero cómodas parqueadero gratuito y una excelente atención del personal. La habitación triple con baño privado, nos costó $267.000, unos 68 dólares. Para desayunar fuimos a la Cafeteria y panadería La Ceiba en el parque principal, donde comimos un excelente y abundante desayuno.

Es un lugar donde se respira belleza, cultura y amabilidad de sus pobladores hacia los turistas. Allí anualmente se celebra un festival internacional de teatro, es sede del Hay Festival, que reúne escritores, científicos, y músicos y en el mes de agosto hace el festival de cometas. Considerado pueblo patrimonio de Colombia, es llamado Atenas por su espíritu cultural.

Cuenta con aproximadamente 15.000 habitantes dedicados especialmente a la agricultura y el comercio. Produce el tradicional Carriel, una cartera en cuero utilizada desde la época de la colonia por los arrieros antioqueños, implemento indispensable para portar todos los documentos y elementos que debían llevar en sus largas arrierías por las montañas del departamento, llevando en sus mulas las mercancías y alimentos a los diferentes pueblos y ciudades. Es por ello que el carriel típico tiene 16 bolsillos. Cultiva y tuesta café de origen y cardamomo, además de otros productos agrícolas.

Alrededor de su parque principal se encuentra la catedral y lindas casas de estilo republicano, que hoy, conservando su arquitectura tradicional, alojan restaurantes, cafeterías y algunos comercios.

Hay mucho para conocer en Jericó:

Maja, es el Museo Arqueológico del pueblo y sede administrativa de los otros museos del pueblo. La primera sala muestra elementos arqueológicas de la época indígena, la segunda presenta maquetas de cómo era el pueblo en el período colonial, su actividad y piezas de los primeros billetes emitidos por el banco local. Hay otra sala de exposiciones itinerantes. También cuenta con un teatro donde se presentan variedad de espectáculos, uno de los cuales presenciamos en nuestra visita, la Escuela musical del pueblo, integrada por jóvenes y niños nos deleitaron con un concierto de piezas clásicas y música colombiana. La sola casa que aloja el museo es una reliquia en perfecta conservación que merece ser admirada.

Centro de historia: Ubicado en una antigua casona, este centro se compone de varias salas:

La Sala de sesiones, en la que mensualmente se reúnen los académicos del centro, que a vez son miembros de la Academia nacional de historia. Está presidida un retrato de su personaje más importante, la madre Laura Montoya.

La Pinacoteca, Aquí se encuentran los retratos de los personajes notables nacidos en el pueblo y ya fallecidos. Vemos al escritor Manuel Mejía Vallejo y su hermana Roxana famosa ceramista y anticuaria, el médico Héctor Abad Gómez, padre del escritor Héctor Abad Faciolince, políticos, comerciantes y otros destacados jericoanos.

El archivo histórico que guarda documentos originales desde la creación de la ciudad hasta nuestros días y otros documentos originales de la historia de Antioquia y Colombia.

Aloja también una biblioteca pública y en los bajos de la casa, un nuevo salón presenta piezas de artesanía de diferentes regiones del país.

El Ateneo musical es un museo que exhibe instrumentos musicales de diferentes países del mundo, donado por un ciudadano aficionado a la música que, de cada uno de sus viajes internacionales traía el instrumento típico de cada región visitada.

La Casa museo de Tomas Uribe Abad, donada por este ciudadano es una edificación colonial que contiene mobiliario y decoración del siglo XIX, traído por su dueño de Europa.

La Casa natal museo de la Madre Laura, es un lugar de oración donde además de una pequeña capilla, se exponen fotografías antiguas de la santa, se relata su historia con los indígenas y anexo a ella está el convento de las Lauritas.

Hay alrededor de 15 iglesias y capillas en Jericó, una más bonitas que otras. Destaco entre ellas la que llaman La Pollita pues fue construida a principios del siglo pasado, con la ayuda de todos lo habitantes, que donaban gallinas al padre, quien las vendía y así logró finalizar su proyecto de la parroquia de San Francisco.

Asimismo, en los bajos de la Catedral hay un museo de arte sacro, que no visitamos.

Está también la Casa de la cultura, una de las casas más grandes del pueblo, que entre otras actividades, tiene en sus instalaciones el Teatro Santamaría que no pudimos conocer por estar cerrado.

Luego de visitar los museos, el programa es recorrer el pueblo para deleitarse con sus coloridas casas de trabajados balcones, unas de la época colonial, otras de estilo republicano, sus calles empedradas y muy limpias y pensar si subir o no las ente 100 o 200 escalas para llegar a la parte alta del pueblo.

Finalmente llegamos al Jardín botánico, un inmenso bosque de plantas exóticas desde donde, tomando un sendero subimos hasta el Morro del Salvador para tener las mejores vistas del pueblo.

Hay muchos y muy buenos restaurantes en Jericó, uno en especial me gustó por su ubicación y calidad de la oferta, La Comedia está ubicado en el parque Fundadores, abierto al paisaje y un poco alejado del bullicio del parque principal. Ocupa una casa grande de dos pisos, donde antiguamente había un monasterio.

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